No tocamos su contenido
Ninguno de nuestros plugins escribe en sus entradas ni en sus páginas. Lo que añaden funciona por encima de su sitio. El día que los desactiva, su sitio vuelve a ser exactamente lo que era: sin páginas que limpiar, sin textos que recuperar, sin rastro.
Es una exigencia difícil de programar, y es el punto en el que no cedemos: un plugin del que no se puede salir no es una herramienta, es una trampa.
El precio no penaliza su éxito
Nuestros precios dependen del tamaño de su sitio, medido una sola vez. No de su tráfico, ni de su volumen de negocio, ni del número de palabras traducidas. Un cliente al que le va bien no debe descubrir de repente que su herramienta le cuesta tres veces más.
Es posible porque nuestras páginas se calculan una vez y después se sirven desde la caché: un visitante más tampoco nos cuesta nada.
Decimos lo que no funciona
Cada página de producto de este sitio incluye una sección «lo que no hace». Nuestro registro de cambios documenta nuestros propios fallos, con su causa. Preferimos perder una venta antes que a un cliente.
Un ejemplo, en esta misma página: el 45 % de diferencia entre un presupuesto hecho desde el exterior y la medición real es una cifra que nos hace facturar menos.